Las Emociones y el Dinero

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Si quieres vivir en prosperidad, revisa tus creencias.

SINTONÍZATE CON LA PROSPERIDAD.

Habrás escuchado cientos de veces la reflexión concluyente “si ganara más dinero solucionaría todos mis problemas”. A priori, suena hasta conmovedor, sin embargo, la mayoría de las personas que llegan a esta conclusión son las mismas que una y otra vez se enredan y tropiezan en su propio sabotaje emocional.

Es habitual, a veces más de lo que quisiéramos, escuchar sobre la crisis general, el desempleo, los vaivenes transaccionales de la bolsa, las inversiones y desinversiones globales o de las miles de variables que son ajenas a nuestro dominio. Aún así, este entorno de congoja constante, calza perfectamente a quienes manifiestan una actitud derrotista y se escudan en su falta de recursos para lograr un bienestar sin sobresaltos.

Probablemente son las mismas personas que cuando el contexto parecía más amistoso, se justificaban en otras hipótesis, aunque todas ellas ajenas a su dominio, a su responsabilidad, a su voluntad, a su accionar o a las decisiones que toman.

Cuando un amigo te sugiere invertir en la bolsa y pierdes dinero; cuando decides darle al azar de las apuestas la posibilidad de multiplicar tu dinero y tu resultado es lamentable; cuando ante el sólo anuncio de una mejora económica decides endeudarte para mejorar radicalmente todos tus estándares de vida, sin prever un margen de error…

Todas esas decisiones las has tomado tú. Nadie te ha obligado a nada. Tú decidiste que podía ser buena opción la bolsa, el azar o gastar a cuenta; Y aunque te prometas una y mil veces no volver a confiar en el azar o en tu suerte (que bienvenida si viene), te ves haciendo cada vez lo mismo y tropezando repetidamente con los mismos obstáculos.

La pregunta entonces es
¿qué ha cambiado en ti para que puedas provocar cosas diferentes?

NADA CAMBIARÁ, SALVO QUE DECIDAS QUE ERES TÚ EL QUE TIENE QUE CAMBIAR.

No importa si son 100, 1.000 o 10.000; lo verdaderamente importante es entender CÓMO nos sentimos frente al dinero; y cuándo menciono el “cómo” me refiero al aspecto emocional, porque es allí desde donde movemos los “hilos” de nuestras acciones y por ende, de nuestra vida.

Y lo mismo ocurre cuando tenemos un proyecto. Podemos haber trabajado en él detalladamente punto por punto, invirtiendo tiempo, dinero y energía para ello. Sin embargo, algo nos paraliza y no nos decidimos a comenzar porque estamos invadidos de temores, de incertidumbres, de creencias que hemos ido instalando -consciente o inconscientemente- a lo largo de nuestra vida. Tal vez, hasta creemos no merecerlo.

No basta querer algo, necesitamos identificar y cambiar las creencias limitantes que dejaron de ser funcionales en relación a nuestras aspiraciones.

PARA SER PRÓSPERO NECESITAS GESTIONAR CORRECTAMENTE TUS RECURSOS.

Cantidad de estadísticas señalan que una de las mayores preocupaciones de las personas es justamente la que se relaciona con el dinero. La falta de dinero o la incertidumbre de la continuidad de la fuente de ingreso es motivo de preocupación, nerviosismo y angustia para muchas personas.

En definitiva, lo que determina que percibamos una situación como un problema económico son, como hemos mencionado, los patrones, las creencias, todo lo que hemos ido acumulando en la vida y que nos hace vivenciar una situación como una adversidad, en vez de como una oportunidad. Cuanto más tiempo esa creencia nos acompañe, más arraigada estará y mientras la “dejemos estar” más fuerte y más presente se volverá.

Pero si ya no te ayudan, de hecho se han convertido en tu principal obstáculo
¿qué esperas para ponerte a trabajar en el cambio?

La sensación de abandono (incluso cuando se trata de algo que sabemos que nos está haciendo mal o cuanto menos, ha dejado de hacernos bien), es ciertamente contradictoria. Sin embargo, cuando repasamos todas o algunas de las cosas que nos provoca la relación con el dinero en repetidas ocasiones, tomamos conciencia de la necesidad de cambiar y evitar, entre otras cosas:

  • La inestabilidad financiera. No consigues planificar con inteligencia, siempre estás especulando con tu factor suerte.
  • La incapacidad de disfrute. Ni siquiera en las etapas muy buenas eres capaz de relajarte y disfrutar, algo te inquieta, te molesta y no sabes bien de qué se trata.
  • La sensación de que nunca alcanza. Siempre haría falta más, nunca te conformas.
  • La perspectiva de que siempre a los demás les va mejor. Te vives comparando y te parece que los demás hacen las cosas siempre mejor que tú.
  • El desconcierto para tomar decisiones efectivas. Como no tienes claro a dónde quieres ir y cómo quieres llegar, tus decisiones son vagas.
  • El excesivo miedo a asumir riesgos o pérdidas. Eres temeroso, porque has tenido muchas experiencias negativas y siempre desconfías de todo.

COMIENZA EL CAMBIO, AHORA. Abandona la creencia de que la prosperidad sólo es un beneficio que obtendrán los demás.

Montse Baró, junto a un equipo de profesionales nos ofrecen la posibilidad de realizar un programa a través del cual podremos cambiar los paradigmas que imposibilitan ese camino a la prosperidad.

Para vivir en prosperidad, es importante re-ligarnos a nuestros valores, revisar creencias, sanar emociones atrapadas, y desarrollar nuestro verdadero SER.

Un cambio emocional, sobre todo en la relación con el dinero.

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