Números Lógica y Emoción

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PROSPERIDAD:

EL EQUILIBRIO ENTRE LA RAZÓN Y LA EMOCIÓN

La sociedad actual nos lleva muchas veces a comparar nuestra vida con la de los demás y con los  parámetros socialmente instalados sobre qué se espera de cada uno de nosotros a determinada  edad. Cumplir con todas las exigencias nos lleva a vivir en un constante consumismo y en una sensación crónica de deseo insatisfecho.

Efectivamente, ese es el juego del consumismo de hoy. El círculo de la obsolescencia programada; lo que compramos hoy, en cuestión de días u horas se verá superado, mejorado o perfeccionado, dejándonos con ese sube y baja emocional que nos lleva desde la excitación por la adquisición, hasta la agónica victimización provocada por las fechorías del progreso.

Todos aquellos que se encuentren sumidos en ese círculo vicioso de aspiración eterna y consumo mediato no podrían considerar, salvo por milagro o casualidad, ningún tipo de logro económico simplemente, porque desconocen cómo hacer una gestión inteligente del dinero.

¿Dónde está el EQUILIBRIO? ¿Cómo hacemos para dejar siempre al borde del colapso económico y lograr una ESTABILIDAD? ¿Qué nos falta aprender y/o entender para dejar de caer una y otra vez en el mismo circuito?

INTELIGENCIA FINANCIERA:

ALGO DE NÚMEROS, ALGO DE LÓGICA Y MUCHO DE EMOCIÓN

Es un buen comienzo entender que la Inteligencia Financiera (IF) es el manejo sano de las finanzas personales que no sólo involucra cuentas y números, sino que, como mencionábamos, está estrechamente ligada a factores emocionales. Dicho de otro modo requiere, más allá del pragmatismo numérico, la disciplina, la confianza, la paciencia, la capacidad de proyección a mediano y largo plazo y la capacidad para permitir (aunque minimizar) el margen de error.

Como seres multifacéticos que somos, necesitamos un equilibrio entre nuestra parte emocional y racional.
De poco sirve entender las macro tendencias económicas y los pronósticos de mercados accionarios si nuestra actitud no varía y siempre está dispuesta a deshacerse del dinero compulsiva o gradualmente.

No podemos pretender prosperidad económica si somos inestables, incoherentes e imprecisos con el dinero; pero si apuntamos al cambio y logramos ser estables, coherentes y precisos tendremos muchas más posibilidades de construir certezas que de dirimirnos en las eternas voces de la justificación.

EN DIRECCIÓN HACIA LA PROSPERIDAD

¿Te imaginas allí, planificando y logrando ponerte donde quieres estar?
Abandona la creencia de que la prosperidad sólo es un beneficio que obtendrán los demás. Montse Baró, junto a un equipo de profesionales nos ofrecen la posibilidad de realizar un programa a través del cual podremos trabajar para conseguir una disciplina financiera.

Para ello necesitaremos, entre otras cosas:

Reprogramar nuestras creencias en relación al dinero. Si no cambiamos sobre cómo pensamos con respecto al dinero, difícilmente podremos enfrentarnos a un cambio de actitud en profundidad. Debemos dominar el dinero y las finanzas y no al revés.

Comenzar a gestionarlo, independientemente de que el monto resulte irrisorio. Da igual cuánto sea; el objetivo no es posponer la gestión para cuando haya más, sino aprender a gestionarlo para hacer tangible y posible la posibilidad de ganar más.

Pensar en el futuro. Hasta que no te demuestres a ti mismo que puedes manejar lo que tienes, no tendrás más. Aprender a proyectar a mediano y a largo plazo, evaluando las factibilidades y permitiendo -como parte de la planificación-, la ocurrencia del error.

Diversificar las fuentes de ingreso / Generar ingresos pasivos. Sobre todo hoy, en este escenario cargado de incertidumbre, alcanzar cierto parámetro de estabilidad económica es un logro en sí mismo.

Conocer el vocabulario financiero. Tener las nociones básicas sobre qué es cada cosa y cómo funciona nos permite simplificar nuestro entendimiento, tomar decisiones más certeras y en actuar y/o reaccionar en menor tiempo.

Dejar de actuar de manera visceral. Identificar qué es un gasto, qué es un gasto innecesario y qué es un auto-regalo y actuar en consecuencia (desde el cambio de creencias), eliminando la actitud compulsiva e inadecuada que sólo nos lleva a la insatisfacción.

Tener una actitud positiva frente a la prosperidad. Lograr una disciplina financiera y aprender a gestionar todos nuestros recursos disponibles es esencial para conseguir ser PRÓSPERO.

Ya hemos visto, que la IF no apunta a ser necesariamente un experto en economía y finanzas; y aunque esto ayude, no es garantía de hacer un buen manejo de los recursos.

Desarrollar una disciplina financiera en donde la emoción y la razón estén equilibradas en un viaje de autodescubrimiento, que nos permitirá materializar un montón de sueños que fueron aplazados por falta de herramientas adecuadas.

¿Y sabes cuál es el último paso?

Disfrutar de todos y de cada uno de tus logros.

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