Disciplina Financiera

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INTELIGENCIA EMOCIONAL Y FINANCIERA.
CUANTO TIENES…CUANTO GASTAS.

“Reduje el gasto del móvil y suspendí las salidas”
“No entiendo que sólo me quede este resto hasta fin de mes”
“Estoy harto de que nunca me alcance para nada”
“Si tuviera otro trabajo podría ahorrar más”
“Si ganara más, podría vivir mejor”
“Ahora sí, cada mes voy a reservar aunque sea un 10% de mi salario por si las moscas”…

¿Te suena? ¿Te pasa todo el tiempo? ¿Es como si las palabras hubieran salido de ti?

Entonces, te invito a que continúes leyendo…

-Si recortas gastos un poco por aquí y otro poco por allá sin criterio alguno más que el “tuntún”, no hay estructura y no es posible construir sobre la nada.
Necesitas planificación.

-Si no hay hábito de ahorro, no hay ahorro.
Necesitas crear nuevas maneras efectivas y convertirlas en hábito.

-Si ahorras por si las moscas, no ahorrarás. No hay sustento en los insectos.
Necesitas definir, ponerle nombre a tus ahorros.

-Si ganaras más, seguro gastarías más. Más dinero, más dinero para gastar.
¿Acaso no es tu lema?

-Si tuvieras otro trabajo, sólo estarías viviendo por la acumulación.
Ni un extremo ni el otro. EQUILIBRIO.

Y hasta aquí, todo muy bonito, muy cierto y muy contundente. ¿Y entonces? ¿Me apunto a la uni para ser contable? ¿Contrato un contable para que me lleve las cuentas? ¿Un asesor financiero para que me diga qué NO hacer con mis NO ahorros? ¿Un experto en economía para que me enseñe lo que debería hacer cuando logre guardar veinte billetes o un ayudante terapéutico para que me contenga cada vez que me lleguen las cuentas a pagar?

Tranquilidad. No necesitas ser un experto en economía, ni tienes que contratar a algún asesor especializado. Lo que sí debes hacer es dejar la excusa infinita utilizando los mismos argumentos de siempre. Al final, esos son los argumentos que te mantienen en una ruedita de hámster…siempre dando las mismas vueltas para llegar a ningún lado, o, mejor dicho, al mismo sitio.

DISCIPLINA FINANCIERA.
BASTA DE BARAJAR Y DAR DE VUELTA.

Como mencionábamos, muchas personas no saben cómo o por dónde empezar y es normal. Pero si más de una vez, te ha pasado que con dinero en el bolsillo te vuelves sumamente generoso contigo y con los demás, es sencillamente porque ves dinero -y como no recuerdas para qué lo guardabas-, lo gastas…

Así es que pasas a rendir culto al título de este artículo.

Si desde pequeños nos instruyeran para entender los mecanismos de la economía familiar, del gasto, de la financiación, probablemente estaríamos más preparados para actuar con inteligencia financiera. Sin embargo, esto no es así, y entonces, todos aprendemos según el básico método de prueba y error.

No obstante, no hace falta que te conviertas en experto. La inteligencia financiera se aprende. Es la capacidad para utilizar las herramientas y conocimientos que están a nuestro alcance para conseguir tomar las mejores decisiones financieras en cada momento y circunstancia.

Pero, como todas las decisiones, necesita del equilibrio entre tu lado racional y tu lado emocional.

PROGRAMA DE DISCIPLINA FINANCIERA Y PROSPERIDAD.

Montse Baró, junto a un equipo de profesionales nos ofrecen la posibilidad de realizar este programa a través del cual podremos trabajar para aprender a gestionar el dinero y la emocionalidad en relación a él. El dinero es “un camino para…” y no un fin en sí mismo.

A lo largo del programa de Inteligencia Financiera, aprenderás a trabajar en:

1. Definir un destino concreto a tus ahorros.
Basta de guardar sin objeto. Proyectar causa y efecto.

2. Conocer métodos funcionales de ahorro para ti.
No hay recetas mágicas, ni manuales de usuario. Son necesarias la constancia, el hábito y la disciplina.

3. Entender cuáles son tus creencias respecto al dinero.
Identificar que te lleva a repetir “cuanto tienes, cuanto gastas”.

4. Familiarizarte con términos financieros.
Conocer alternativas para tomar decisiones más certeras.

5. Dejar de actuar de manera visceral.
Identificar qué es un gasto, qué es un gasto innecesario y qué es un auto-regalo. Cambiar la actitud compulsiva que sólo nos lleva a la insatisfacción.

6. Y sobre todo, adoptar una actitud positiva frente a la prosperidad.
Lograr una disciplina financiera y aprender a gestionar todos nuestros recursos disponibles es esencial para conseguir ser PRÓSPERO.

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