Decisiones Financieras

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SUMALE INTELIGENCIA A TUS DECISIONES FINANCIERAS

A la hora de diseñar un viaje nos poseen la planificación y la organización. Igual que como un fanático del fútbol controla el fixture del mundial o como un wedding planner se ocupa hasta el último detalle del armado de la celebración. ¿Te imaginas que pasaría si ese mismo empeño lo destinaras a la administración de tu dinero?

Cuando viajamos planificamos todo. Controlamos hasta el último detalle, no dejamos nada al azar y administramos los horarios como nunca, intentando maximizar el rendimiento de los días, las horas y los minutos. Planificamos el transporte, los lugares, los tiempos, los descansos y hasta nos empapamos de la historia para aumentar la capacidad de disfrute.

No queremos sorpresas y por ello nos ocupamos de todo lo que podemos prever y contratar de antemano. Estamos alertas a promociones y ofertas; investigamos, preguntamos, consultamos, e incluso, nos dejamos seducir con algunas sugerencias.

¿EL DINERO? Todo contemplado. Cuando nos hemos liberado de los grandes gastos como hoteles, transporte y excursiones, sólo nos queda otra pequeña clasificación: cuánto y en qué gastar, qué medio de pago utilizar, establecer márgenes para pequeños placeres “libres” o imprevistos, comidas y regalos.

¡Cuánto bien le quedaría a nuestras finanzas un poquito de toda esa minuciosa planificación, con alguna criteriosa frecuencia! 

Y no sólo obtendríamos una estabilidad financiera aceptable, sino también estabilidad emocional. Imaginemos cuánto menos estrés padeceríamos si lográramos establecer un fondo, una reserva, una pequeña “dosis financiera de tranquilidad” para esos imprevistos que pasan siempre, con mayor o menor frecuencia, en la vida de todos los mortales.

Además ¿por qué somos tan rigurosos en algo concreto como un viaje y tan “veletas” el resto del año?

Es cierto que nadie puede predecir lo que sucederá en su futuro, sin embargo, hay una infinita cantidad de cosas que SÍ son previsibles. Cada vez que algo sucede en nuestras vidas, por pequeño que sea, nos afecta económicamente: la necesidad de apoyo escolar adicional para los niños, olvidarnos llevar el almuerzo a la oficina, un viaje en taxi para llegar un poco menos tarde, hacer la compra sin planificación (y olvidarnos la mitad de las cosas), una celebración y los gastos colaterales (regalos, vestuario de la familia, etc).

Estrés, estrés y más estrés ¿por qué nunca estamos preparados? ¿Por qué siempre tenemos que hacer recortes mágicos para llegar a fin de mes? ¿Por qué no somos capaces de aprender a cómo sortear estos imprevistos de manera inteligente?

PEQUEÑOS PASOS PARA CONSEGUIR

PEQUEÑOS-GRANDES RESULTADOS

La Inteligencia Financiera basada en la planificación es una tarea importante a corto plazo, con resultados tangibles a corto, mediano y largo plazo. Al igual que las empresas tienen una minuciosa planificación y presupuesto, las personas debemos tener una conducta financiera e incorporarla como parte de nuestros hábitos.

Administrar nuestras finanzas de manera inteligente significa establecer y mantener un presupuesto. El presupuesto nos dice de dónde proviene nuestro dinero y cómo y en qué lo gastamos. Dicho así, parece bastante simple y es, tal vez, bajo esta creencia que decidimos que “tener las cosas en la cabeza” es una buena opción.

El presupuesto es el ABC de la planificación. Nos ayuda a ahorrar, construir para el futuro y lograr metas financieras a largo plazo. 

Cuando lo vemos claro, escrito, apuntado y lo incorporamos a los hábitos de revisión frecuente, todo es más fácil; incluso ahorrar. Entre otras cosas, también nos ayuda a desarrollar buenos hábitos de consumo ya que permite hacer ajustes en los gastos cuando sea necesario; nos ayuda a pagar nuestras cuentas en tiempo y forma, actúa de alarma cuando un gasto ha tenido una variación considerable y, sobre todo, nos facilita visualizar sobre cómo es el flujo de nuestro dinero en un determinado período de tiempo.

¿CÓMO EMPEZAR A SER FINANCIERAMENTE INTELIGENTE?

No existe un plan trazado previamente que sea una receta mágica para lograrlo, pero es posible atraer más dinero y aprender cómo administrarlo. Con buenos hábitos y costumbres, manteniendo la disciplina en nuestro presupuesto es posible lograr una adecuada conducta financiera. Así lo asevera Montse Baró, que con su gran experiencia en la materia, nos ofrece la posibilidad de realizar este programa a través del cual podremos trabajar en nuestra inteligencia financiera personal.

ALGUNOS DE LOS BENEFICIOS DEL PROGRAMA:

  • Aprender a confeccionar un presupuesto real, basado en gastos concretos.
  • Incorporar como hábito metodologías de control y revisión frecuentes del presupuesto. La disciplina es el primer paso para obtener resultados.
  • Entender cuáles son tus creencias respecto al dinero. Identificar que “vicios” repites cada mes y evaluar si merecen algún ajuste. Como mencionamos, verlo escrito es evidencia de peso.
  • Familiarizarte con términos financieros. Conocer alternativas para tomar decisiones más certeras.
  • Reducir el estrés, la angustia y la desesperación que provocan las situaciones inesperadas. Estar preparados para hacer frente a ellas sin necesidad de desestabilizar estructuras o emociones.

Y recuerda las palabras del empresario Robert Kiyosaki:

No necesitas ser un científico para ser rico. No necesitas una educación universitaria, un empleo bien pagado o dinero alguno para comenzar. Todo lo que tienes que hacer es saber qué quieres, tener un plan y seguirlo.

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